27 DE JUNIO

El romero trae dulces recuerdos; cultivar la hierba de los deseos y las esperanzas

La melisa te aporta ternura y mejora tu alegría. La salvia significa larga vida, la asperillo te augura salud, un tesoro más fabuloso que cualquier fortuna. Si la lavanda significa profunda devoción, el romero te proporciona afecto y dulces recuerdos.

Que el cielo, la tierra y el hombre, se unan para proporcionarte estas bendiciones.

(Rachel Page Elliott)

Durante siglos, en los conventos benedictinos, la jardinería (sobre todo el cultivo de hierbas) ha constituido un importante ritual en la vida religiosa.

Pero la afición a cultivar hierbas se remonta a casi seis mil años antes de la era cristiana. En civilizaciones antiguas como las de Egipto, China y Asiria, los botánicos eran venerados, sus enseñanzas sobre las propiedades medicinales de las hierbas constan en numerosos libros sagrados.

Durante la Edad Media la tradición del cultivo de hierbas fue preservada por mujeres sabias y comadronas, quienes compartían recetas y fármacos compuestos por hierbas tomadas del bosque y cultivadas en jardines domésticos.

Las hierbas están envueltas en más misterio y leyendas que ningún otro tipo de plantas. Cada hierba posee su propia historia, significado y aplicación para cocinar o elaborar medicamentos. 

El rey Carlomagno de Francia, el primer emperador del Sacro Imperio Romano, sostenía que las hierbas eran «el amigo del médico y el orgullo de los cocineros», y en el siglo IX ordenó que plantaran hierbas en el jardín real. 

Según la creencia popular, las hierbas eran esenciales para vivir una vida larga, dichosa y saludable.

Las hierbas son otro vehículo de expresión creativa para quienes vivan en un apartamento, ya que puedes cultivar todo el año una gran variedad de hierbas en unos frascos frente a la ventana. Si aún no has comenzado, todavía estás a tiempo de visitar esta semana un mercadillo de productos artesanales y comprar unas cuantas plantas. 

Las hierbas se adaptan estupendamente a los jardines interiores porque no necesitan mucho espacio y son fáciles de cultivar.

Puedes cultivar una deliciosa colección de hierbas para cocinar formada por albahaca, eneldo, perejil, tomillo y romero en un amplio recipiente de barro, como suelen hacer las amas de casa italianas. Aparte de alegrarte, el exquisito aroma de las hierbas frescas te animará a probar nuevos platos y recetas.

Tengo una amiga experta en hierbas que consigue mantener un pie en el siglo XVI y otro en el siglo XXI sin perder el equilibrio.

Jeri sabe, conoce y respeta el misterio, la magia y la sabiduría de la naturaleza, a la cual llama Madre. Cada vez que toma unas hierbas del campo para crear sus propias medicinas, aprovechando los dones que la Madre le ha concedido tan generosamente, se convierte en protagonista de su curación, su búsqueda de la armonía y la plenitud. Cuando utiliza eneldo, orégano o romero para realzar sus platos, contribuye a mejorar su alimentación, dicha y bienestar. Su amor por las hierbas es una expresión tangible de su amor y respeto hacia sí misma.

Cuando va al campo a tomar hierbas, Jeri ejecuta un rito de los americanos nativos. Lleva una bolsa sagrada que contiene semillas de trigo y mientras toma las hierbas arroja las semillas en señal de ofrenda. Aunque las semillas no florezcan, su gesto contribuye a alimentar a las criaturas de la Tierra.

Hoy, siembra unas semillas simbólicas, aunque no tengas un jardín, a fin de ritualizar la nueva vida que estás creando en tu interior.

Pide la bendición del Espíritu y la ayuda de la Gran Madre, convencida de que a su debido tiempo recogerás abundante cosecha para ti y las personas que amas.

«Cuando fui en busca del jardín de mi madre, hallé el mío», nos dice Alice Walker. 

Hoy, confío en que ambas descubramos nuestro jardín personal.