1 DE JULIO

Julio adorable… con el murmullo evocador de las abejas en pleno vuelo y el olor a cremas bronceadoras

Cinthia Wickham

Caluroso, húmedo, sofocante. Julio. Afloja el paso. O deténte. Es el momento de dejar a un lado aspiraciones y expectativas, los desplazamientos en tren al trabajo, indumentaria, teléfonos celulares, agendas…Nuestros deseos parecen menguar. ¿Será porque nuestras necesidades están cubiertas? Un rincón a la sombra, un refresco helado, una brisa fresca, dentro y fuera de la casa. Una tregua en los rigores de la jornada. Tiempo libre para la buena conducta. El verano no es tanto una estación climática, sino una melodía, esa canción de complacencia que tarareamos a medida que los días empiezan a hacerse bellamente neblinosos. La búsqueda de la felicidad se convertirá en nuestra prioridad personal este mes, mientras las dulces melodías de la armonía, el cuarto principio del encanto de la vida simple, empiezan a escucharse en nuestros corazones.

Anhelos constantes

Con esto he aprendido, sea cual fuere la situación en la que me encuentre, a sentirme satisfecho.

San Pablo

A los veinte pensaba que con la fama tendría suficiente. A los treinta estaba convencida de que la respuesta estaba en añadirle un cero al saldo de mi cuenta bancaria. Ahora que estoy en los cuarenta, sé que toda mi búsqueda puede resumirse con una palabra: «satisfacción».

A mis cuarenta años me he dado cuenta (afortunadamente) de que la fama se paga a un precio demasiado alto. Ser considerada como una mujer realizada que dirige con éxito proyectos creativos, desde su concepción hasta su culminación, es mucho mas apetecible que ser famosa.

Y en lo más hondo de mi ser sé que el dinero no pede garantizar la felicidad. De la absoluta certeza de eso me percaté una mañana en que leí que una famosa y rica escritora, cuyos libros se mantienen durante meses en las listas de betsellers, había perdido a su querido hijo en un extraño accidente. Mientras yo lavaba los platos del desayuno, miré por la ventana de la cocina y vi a Katie lanzando una pelota de tenis contra la pared de la casa. Respiré profundo. 

Entonces supe que la famosa escritora habría cambiado en el acto todo su éxito por poder disfrutar de la bendición que a mi se me concedía esa mañana.

Después de rezar por ella, recé por mi. Por favor, que nunca olvide cuán extraordinariamente espléndida es mi vida en estos momentos.

Por favor, que nunca olvide que todo cuanto tengo es lo que necesito. Por favor, que nunca olvide dar gracias por ello.

No obstante, sé que soy una mujer mucho más feliz cuando puedo pagar sin problemas mis facturas, satisfacer todas mis necesidades, permitirme algunos caprichos y disponer de un holgado saldo en mi cuenta de ahorros.

También sería maravilloso ver algo fabuloso y simplemente decir «me lo quedo» sin preguntar el precio.

Sin embargo, estos días la satisfacción es mi anhelo constante. Hasta tal punto que, durante las prometedoras veinticuatro horas que se abren ante mi, luminosas con todo su potencial para conceder placer, he empezado a preguntarme qué es lo que podría querer para mi…

A veces se trata de algo tan sencillo como prepararme para el almuerzo un delicioso emparedado de atún con apio y mayonesa al estragón sobre una rebanada de pan de especias, tal y como lo preparo para mis invitados o para mi familia, y para lo que raramente dispongo de tiempo cuando se trata de hacer lo mismo para mi. O algo tan fácil como permanecer sentada en la playa, sin nada de trabajo en mi regazo, mientras leo un buen libro.

Del mismo modo que los hábitos negativos nos asaltan continuamente cada día, también lo hacen los anhelos positivos. Meditación, movimiento creativo, momentos para el propio cuidado que puedan proporcionarte satisfacción, todo esto puede convertirse en hábitos positivos que nos produzcan bienestar. 

He descubierto que cuando me tomo veinte minutos para tranquilizarme y sumergirme en mi interior, trabajar con las imágenes de mi diario de descubrimientos ilustrado, dar un paseo o preguntarme como conseguir que mi próxima tarea resulte mas agradable, mis necesidades disminuyen.

Considera hoy los deseos que realmente importan: aquello que realmente necesitas para sentirte satisfecha. Luego asegúrate de que hoy haya tres instantes, como mínimo, que satisfagan tu mente, tu espíritu y tu cuerpo completamente…