26 DE JUNIO

LA ESENCIA DEL PARAÍSO DE TODA MUJER

Durante todo el año, ella tenía unas macetas de plantas sobre los escalones de madera pintados de verde. Había especies raras de geranios, rosales enanos, espireas con delicados pétalos blancos y rosas…

Colette

Muchas mujeres disponen de un espacio donde hacer realidad sus sueños de poseer un jardín, pero no todas. Si vives en la ciudad y no dispones de un patio o una terraza, no pases por alto estas reflexiones sobre la jardinería. No importa dónde vives, todas las mujeres pueden gozar de esta afición encantadoramente simple. Una estupenda manera de comenzar es colocar en el interior de tu casa unas plantas que florezcan todo el año.

Pero no cualquier tipo de plantas. Deja las raspillas y los árboles de caucho en la zona de la recepción de la oficina, donde deben estar. Adorna tu casa con plantas fragantes y románticas como camelias, fresias, narcisos, jacintos, heliotropos, jazmines, violetas, geranios perfumados.

El hecho de no poder permitirme comprar flores durante todo el año hizo que me decidiera a crar un jardín interior. A medida que descubrí mis auténticas preferencias y busqué detalles sencillos y alegres para animar mi jornada, me di cuenta de lo importante que era para mí estar rodeada por la belleza visual del Espíritu que se expresa en la naturaleza.

Empecé cultivando bulbos y ramas floridas en invierno y primavera, porque no puedes fallar con ellas y las jardineras neófitas necesitamos alcanzar constantes éxitos en nuestra tarea. Luego, poco a poco, pasé a otro tipo de plantas. Las personas a quienes nos gusta ejercer nuestra imaginación en materia de jardinería, como yo, solemos terminar rodeadas de plantas que  parecen cultivadas por el malvado personaje cinematográfico Morticia Addams.

Con todo, una de mis experiencias creativas favoritas es visitar todos los meses un importante invernadero, para admirar las plantas que contiene. Ahora sé que soy capaz de cultivar en casa esa belleza y fragancia, mi afición aumenta día a día.

«La jardinería no tiene un principio y un fin. El placer para nuestro olfato no conoce de estaciones. Cultivado bajo cristal o floreciendo sobre una mesa junto a ti, el jardín interior posee una inmediatez que los jardines exteriores no tienen. Los aromas imparten una intensidad extraordinaria, deliciosamente destilados, exquisitamente variados, constituyen la esencia del Paraíso», asegura Tovah Martin.

Sarah Ban Breathnach