24 DE JUNIO

Esplendor en el jarrón: vivir con flores

Prefiero tener unas rosas sobre mi mesa que lucir unos brillantes alrededor del cuello.

Emma Goldman

La famosa jardinera y escritora inglesa Vita Sackville-West sostenía que la jardinería era como la pintura. «Una se imagina pintora, dando un toque de color aquí, otro allí, hasta que toda la composición está a nuestro gusto».

Yo soy todavía una neófita en materia de jardinería y no he experimentado su observación de primera mano. Sólo descubro el toque de color que he dado después de que éste ha florecido. Pero sí me siento como una pintora cuando arreglo un hermoso ramo de flores.

Ésta es la época del esplendor floral. Saquémosle el máximo provecho. Vivir con flores es un placer sencillo y delicioso, y en primavera, verano y otoño constituye un lujo que todos podemos permitirnos. En invierno, las flores resultan algo costosas para mi presupuesto.

Al igual que Emma Goldman, prefiero tener unas rosas sobre mi mesa que poseer un valioso collar de brillantes. 

La posibilidad es aún mayor si cultivas tus propias flores. En mi corazón e imaginación florece la imagen de una casita y un jardín inglés, pero se materializa muy lentamente.

Los jardines requieren mucho tiempo y cuidados antes de recompensarte con un ramo de flores. Entretanto, me dedico a arrancar los hierbajos y esperar.

Pero mientras espero me dirijo al mercadillo de productos del campo que se celebra todos los fines de semana y me detengo en un puesto junto a la carretera para aspirar el perfume de las flores y comprar un ramito. Asimismo, he tratado de pensar en la forma de vivir con flores todo el año. Un medio es empezar rodeándonos de productos botánicos, descripción que comprende flores, frutas, follaje, ramas y hierbas. El término productos botánicos se refiera también a muebles decorativos, papel para revestir muros, tejidos y objetos de porcelana que ostenten un diseño floral.

Hace cuatro mil quinientos años que los seres humanos decoramos nuestras casas con productos botánicos, según demuestra un mural egipcio de unas ocas picoteando en un prado salpicado de flores rosas. 

Los diseños florales pueden dar la impresión de un jardín interior, mientras que los abundantes acentos naturales disponibles a lo largo de todo el año imparten no sólo un gran encanto visual sino una sensación de reconfortante continuidad. Si deseas decorar tu casa con motivos florales te recomiendo dos magníficos libros: «A Botanical Touch«, de Cynthia Gibson, y «The Floral Home», de Leslie Geddes-Brown.

Durante los meses de verano, cuando las flores abundan y no son caras, me gusta llenar mi casa con estos sencillos dones del encanto de la vida simple. Pero mientras arreglo unos ramos no sólo para la sala de estar, sino para el comedor, cocina, el baño y mi estudio, sé que me hallo en buena compañía.

«Las flores me producen una sensación de euforia», confiesa Vita Sackville-West. A mi me ocurre lo mismo.