22 DE JUNIO

El huerto del gourmet

Es difícil pensar en algo que no sea agradable, mientras saboreas un tomate cultivado en tu propio huerto.

Lewis Grizzard

Las décadas de los treinta y cuarenta fueron unos años de vacas flacas en América. Durante los treinta la gente pasaba hambre debido a la Depresión: deudas, sequía, tormentas de polvo, carestía y desempleo. Desde 1942 a 1945, la gente tenía hambre de paz, orden, seguridad, de ver de nuevo a sus hijos que habían partido a la guerra, así como de carne, azúcar, queso, mantequilla y aceite, los cuales estaban racionados porque eran enviados a las tropas que luchaban en el extranjero.

Durante esas décadas, mientras las mujeres procuraban arreglarse con lo que tenían, el hecho de cultivar un huerto revistió  una nueva importancia. En la década de los treinta, las revistas feministas animaban a sus lectoras a cultivar su propio huerto por razones de economía, y en los cuarenta, el presidente Roosvelt ordenó crear «huertos de la victoria», a fin de contrarrestar la escasez de alimentos.

La propaganda doméstica exhortaba a las mujeres americanas a tener presente que “desperdiciar la comida en tiempos de guerra equivale a sabotaje”, y las americanas respondieron a esa llamada patriótica cultivando más de un millón de toneladas de verduras al año —la mitad del consumo doméstico—en sus jardines traseros.

El huerto de la victoria es un concepto que ha vuelto a ponerse de moda, no tanto por razones económicas sino por placer.

Probablemente el argumento mas convincente para que cultives tu propio huerto sea un delicioso tomate que empieza a madurar en la tomatera. Dentro de un par de semanas, este producto alegrará mis mediodías, cuando haga una pausa para saborearlo con una limonada, también hecha con los frutos de mi limonero.

Ahora piensa en unos deliciosos calabacines, pepino, espinacas, todo ello cultivado en tu huerto. Ha llegado el momento de pensar en cultivar nuestras propias verduras y hortalizas. El huerto moderno, tiene un marcado aire gourmet, pero es un lujo al alcance de todos. Cultivamos nuestros productos no sólo por economía, sino por placer.

Hoy en día, prácticamente toda persona aficionada a la cocina cultiva su huerto o sus aromáticas al menos, puesto que la jardinería y la cocina son dos pasatiempos creativos complementarios.

Si no habías pensado nunca en ello, no tienes más que hojear algún libro delicioso, como el de Geraldene Holt, “The Gourmet Garden”, y si no eres aficionada ni a la cocina ni a cultivar tus propios productos, descubrirás a lo mejor, dos nuevas pasiones.

Quizás este verano puedas tener un huerto digno de un gourmet. Los huertos hay que planificarlos y cultivarlos antes de que rindan fruto. 

Pero puedes sembrar las semillas de este sencillo placer en tu imaginación para el próximo año.

“La primera cosecha de ensaladas, rábanos y hierbas me hizo sentir como una madre respecto a su hijo. Me parecía increíble que aquella maravilla fuera mía”, declaró Alice B. Toklas. “Cada vez que cogía una verdura u hortaliza en mi huerto experimentaba la misma emoción y asombro. No existe nada comparable a ello, ni nada tan satisfactorio y emocionante como coger los productos que cultivas en tu huerto”.

Sarah Ban Breathnach