16 DE JUNIO

El fragante hogar

Ojalá la vida no fuera barata, sino sagrada, ojalá los días fueran como los siglos, cargados, fragantes.

Ralph Waldo Emerson

Desde el momento en que el hombre, la mujer y el niño comenzaron a guiarse por su olfato, el olor se ha convertido en un irresistible imán que atrae el corazón y la imaginación hacia el hogar. «No existe nada como nuestro hogar», escribió John Howard Payne en 1823, recordando el aroma a madera que emanaba de la chimenea de su vieja casa con tejado de ripia en East Hampton, Long Island, donde pasó los primeros años de su infancia. Quizá no exista nada como el hogar porque no hay otro lugar en el mundo que huela como nuestro hogar.

Mientras escribo, el delicioso aroma a carne asada cubierto con salsa de soja invade la casa. Aunque sea una casa modesta, no existe ningún otro lugar en el mundo en el que preferiría hallarme esta noche. Dentro de poco regresarán mi hija y mi marido, ella de una excursión de la escuela, y el de su despacho en la ciudad.

Un hogar fragante es un placer sencillo, pero rico en resonancias de amor y seguridad. Los sutiles aromas que impregnan el ambiente imparten una sensación de lujo a tu casa. He aquí algunos consejos para conseguir que tu hogar huela deliciosamente.

Ventila las habitaciones periódicamente, incluso en invierno, abriendo las ventanas y dejando que circule aire fresco. En los sofocantes meses de verano, cuando las ventanas permanecen cerradas y conectas el aire acondicionado, espera hasta la noche, cuando refresca, para abrirlas. 

Si tienes animales, utiliza un poco de bicarbonato para eliminar los malos olores cada vez que pases la aspiradora. Nosotros estamos acostumbrados al olor de nuestras mascotas, pero puede resultar incómodo para las personas que nos visitan.

Pon a hervir un poco de sidra de manzana, canela y clavos de olor. Es un truco que recomiendan los agentes de bienes inmuebles para crear una atmósfera acogedora en el aire.

Aplica unas gotas de aceites para perfumar el ambiente a la madera no pulida ni pintada, como la parte interior de las mesas y las sillas, los quicios de las puertas y  alféizares de las ventanas, el interior de los cajones, las barras de madera instaladas en los armarios y las estanterías.

También puedes añadir esos aceites a aros de metal o cerámica en donde se apoyan las lamparas de luz (hazlo cuando estén apagadas), al encender las luces, una agradable fragancia invadirá la habitación. Las velas perfumadas y el incienso aportan un toque romántico.

Cuelga unos colgadores forrados y perfumados y unos saquitos de lavanda en los armarios; forra los cajones con papel perfumado.

Quema maderas y hierbas aromáticas en la chimenea. Recoge los trozos de  madera que encuentres en un bosque o playa, al igual que hojas de pino, quémalas para sentir sus aceites esenciales. 

Los americanos nativos queman puñados de salvia para purificar  sus casas e invocar una bendición sobre el espacio sagrado de sus hogares. Tú también puedes hacerlo.

«En el mundo actual, considero no sólo agradable sino necesario rodearme a mi misma y a mi familia de cosas que resultan gratas, cálidas y acogedoras», sostiene Barbara Milo Ohrbach. 

Los ratos que pasamos en casa pueden convertirse en unos momentos fragantes y románticos cuando aprendamos a gozar de las delicias de un hogar sutilmente perfumado.

Sarah Ban Breathnach