14 DE JUNIO

Decorar según las estaciones

La rosa inglesa saluda al jardín estival con gran profusión de colores y perfumes, y abrimos nuestras puertas  y ventanas para dejar que la fragante atmósfera de la estación nos envuelva a nosotros y a nuestra casa.

Sydney A. Skyes

La gama de colores de la Madre Naturaleza constituye una rica fuente de inspiración para decorar tu casa. Si aprovechas lo que te ofrece cada estación del año para decorar tu casa con unos toque personales y poco costosos, no te cansarás de contemplar los mismos ambientes.

«El cambio es un excelente remedio para aliviar esa sensación de cansancio, y al decir cambio, no me refiero a emprender viajes», escribió Elsie King Moreland en American Home en 1934.

«Cambiar los muebles de lugar representa para la mujer lo mismo que unas vacaciones…Nada me anima tanto, procurándome una nueva vitalidad, como ver el piano en otro rincón, la consola debajo de una ventana, mi cama encarada hacia otro lado».

Tradicionalmente, las mujeres han preparado sus casas para el verano desembarazándose de todo lo que producía sensación de calor o era pesado. Echa un vistazo alrededor de tu casa. Recoge las alfombras de lana; guarda los cojines de pasamanería o fórralos con unas fundas de algodón o lino blanco. 

Las mujeres ricas solían forrar sus muebles tapizados con unas fundas de tejidos ligeros durante los meses de verano. No todas podemos hacerlo, pero podemos cubrir los muebles con unas sencillas telas blancas. Puedes encontrar restos de tejidos a precios muy económicos y unas fundas fabulosas. O puedes cubrir los sillones y los sofás con colchas de piqué blanco. Incluso unos manteles grandes de damasco blanco, que puedes comprar en subastas, quedan perfectos para vestir tus muebles en verano. 

Deja los suelos desnudos. Retira los objetos pesados de la repisa de la chimenea y las mesas. Decóralas con flores frescas adquiridas en el puesto de flores mas cercano, en un mercadillo de productos de campo o de tu propio jardín. Los arreglos sencillos pero abundantes de un solo tipo de flores en un jarrón resultan muy vistosos.

Recoge todos los objetos que requieran ser pulidos: bronce, peltre, cobre y plata. Sustituye los objetos pesados de cerámica por cestas de rafia, mimbre y paja. Coloca una cesta llena de flores secas en el huevo de la chimenea, si tienes una. Aparta los muebles instalados junto al hogar y colócalos contra la pared para crear un espacio  mas abierto y despejado.

Los motivos decorativos naturales como los caracoles grandes, dan un ambiente veraniego aunque no vivas cerca del mar. 

Unos toques de vivos colores, en lona o algodón, resultan muy atractivos en verano. Utiliza tejido de toalla a rayas o una colcha de felpilla de alegres colores para forrar los desteñidos cojines del porche o jardín. 

Las velas blancas de cera de abeja colocadas en unos velones proporcionan un suave resplandor a las habitaciones de verano.

No todas podemos permitirnos el lujo de pasar un mes en el campo o la playa, pero podemos transformar nuestra casa en un agradable refugio estival siguiendo los dictados del calendario. Al igual que todo lo relacionado con el camino diario hacia la alegría y el bienestar, todo comienza con un estado de ánimo.

Sarah Ban Breathnach