13 DE JUNIO

Pasiones secretas: una nutrida despensa

Al principio, la colección de botes a asombró, pero John era muy aficionado a la confitura, y los tarritos quedarían muy bien en el estante superior.

Louisa May Alcott

Hoy nos recrearemos en una fantasía veraniega ideal: la vieja tradición de hacer acopio de botes y tarros. ¿Qué sería el verano sin la contemplación de las conservas, los productos en salmuera, enlatados, confitados, los fabulosos comestibles que no pueden faltar en nuestra despensa?

Al igual que los armarios de ropa blanca perfumados, una nutrida despensa ha sido siempre una pasión femenina. ¿Existían estantes de piedra en las cuevas prehistóricas de Gargas? Sin duda. ¿Dónde iban sino a conservar una pierna salada de jabalí? Veinte mil años más tarde, las mujeres victorianas elevaron el hecho de crear una despensa a un esotérico arte, inspiradas por las luminosas descripciones de la literatura doméstica referente a espaciosos cajones, alacenas y recipientes lo suficientemente grandes para guardar en ellos harina de maíz y harina de trigo integral; y estantes llenos de deliciosos y atrayentes tarros de conserva.

¿Pero por dónde empezar? No tienes más que acudir a un libro indispensable e irresistible escrito por Hellen Witty titulado Fancy Pantry, dedicado a las personas convencidas de que comer bien es un lujo al alcance de todos y donde te enseña como conseguirlo. Cada vez que hojeo este delicioso libro siento deseos de ponerme a jugar en la cocina.

No insinúo que deberías colocar un centenar de tarros de mermelada de calabacines en una atestada cocina del tamaño de una caja de zapatos. Lo que sugiero, es que seguramente hallarás tanto placer como yo en crear tus propias rosquillas, esencia de tomates madurados al sol y deshidratados, conserva de arándanos con especias, vinagres con aroma a frutas y miel de fruta, que no es miel sino una maravillosa mezcla entre un almíbar y una confitura que resulta delicioso sobre tortillas.

Así pues, visita un mercadillo de productos artesanales y llena tu despensa con los comestibles que otras emprendedoras mujeres han preparado en conserva para gente perezosa como nosotras. Compra un pedazo de tela estampada a cuadritos o pequeñas flores y corta unos círculos para colocarlos en las tapas de las confituras, mermeladas y chutney, sujetos con una cinta o un cordón de radia o pasamanería. 

Puedes conseguir unas bonitas etiquetas en una papelería o un establecimiento de artículos del hogar. Cuando me marcho fuera de vacaciones aprovecho para comprar las conservas que preparan en otras zonas del país. 

No obstante, es posible que al leer Fancy Pantry decidas tratar de elaborar tus propias conservas. Hellen Witty opina que «todo el mundo debería tener una despensa, por modesta que sea», opinión que comparto totalmente.

Sarah Ban Breathnach