11 DE JUNIO

Crear un plan para organizar los papeles personales

«He ordenado mis papeles. He roto y destrozado implacablemente muchos de ellos. Eso siempre me produce una gran satisfacción«.

Katherine Mansfield

Esta mañana meditemos sobre el cúmulo de valiosos recursos naturales (nuestro tiempo, nuestra energía creativa, nuestras emociones) que malgastamos buscando a los huérfanos del desorden: una factura sin pagar, una invitación a una fiesta (con las señas), el impreso para las clases de natación que comienzan esta tarde.

Si no dispones de un plan para organizar tus papeles personales dedica dos horas esta semana a establecer uno. A menos, claro está, que opines como el creador del osito Winnie, A. A. Milne, quien sostenía que «una de las ventajas de ser desordenado es que haces continuamente emocionantes descubrimientos». 

Pero mi vida es lo suficientemente emocionante sin tener que buscar facturas recalcitrantes cuando tengo que devolver un artículo que he comprado. Lo mismo con la tuya.

Utilizo un método muy sencillo para ordenar mis papeles. De hecho, casi me ahorra pensar en ello, lo cual resulta la mar de útil.

Al igual que los niños, a quienes les gusta guardar sus juguetes en distintas cajas, conservo mis papeles en varias cajas forradas de tela y unos cestos cuadrados colocados en unos estantes sobre mi escritorio. 

Una caja está reservada para facturas sin pagar y documentos financieros; en cuanto llegan por correo los deposito allí; después de pagarlas, meto los recibos en una carpeta. Otras cajas contienen cartas personales, que mantengo separadas de la correspondencia profesional. 

En otra caja guardo los documentos y cartas que me envía mi editorial, y en otra los recibos relacionados con mi actividad profesional.

También dispongo de una caja donde conservo los documentos familiares que necesitaré en un futuro inmediato: impresos escolares, invitaciones a fiestas, direcciones para visitar las amigas de mi hija. Sé aproximadamente en qué caja guardo cada cosa. Créeme, resulta muy útil.

Hoy, empieza a ordenar tus papeles, buscando todas las facturas, recibos, cartas y demás documentos que no consigues encontrar. Colócalos en una caja grande de cartón. Sírvete un refresco, pon música que te anime. Examina cada documento y distribúyelos por categorías. Tira todos los papeles inservibles.

Piensa en el tiempo que pierdes cada vez que buscas un papel que no sabes dónde has metido. Y piensa en el tiempo que te ahorrarías utilizando un plan para organizar tus documentos personales.

Sarah Ban Breathnach