10 DE JUNIO

Un rincón para ti sola

En los momentos de soledad prestamos una apasionada atención a nuestras vidas, a nuestros recuerdos, a los detalles que nos rodean.

Virginia Woolf

En octubre de 1928, la novelista y crítica literaria Virginia Woolf dio dos conferencias sobre mujeres y narrativa en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. En sus charlas expresó públicamente por primera vez lo que las mujeres llevaban siglos pensando en silencio: para que las mujeres sean capaces de crear necesitan intimidad, paz e independencia económica. 

Al año siguiente esas conferencias fueron recogidas en «Una habitación propia», donde Woolf recomendaba a las mujeres crear un espacio para sí mismas si querían poner en práctica sus dotes creativas y no enloquecer con el tormento del silencio.

En su libro «Silences», Tillie Olsen ha explorado minuciosa y exquisitamente la voz creativa cuando ésta permanece muda, sofocada, reprimida, «la supresión forzada de algo que trata de manifestarse, pero no puede». La propia Olsen se vio obligada a guardar silencio durante veinte años mientras criaba y alimentaba a cuatro hijos realizando unas tareas humildes que no le dejaban tiempo ni fuerzas para escribir; tenía casi cincuenta años cuando publicó su primera y aclamada novela «Tell Me a Riddle».

Muchas de nosotras experimentamos ese silencio creativo. No el silencio del corazón, necesario para expresar lo que llevamos dentro, sino el silencio creativo impuesto por unas circunstancias ajenas a nuestro control: la falta de tiempo y/o la falta de un espacio o un lugar donde crear. Quizás padezcamos  también una falta de claridad, la incapacidad de comprender lo necesario que es alimentar diariamente nuestra sagrada creatividad.

Para empezar, muchas mujeres a menos que vivan solas, no disponen de una habitación única y exclusivamente para ellas. Pero eso no significa que no podemos crear un pequeño espacio, un rincón exclusivamente nuestro. 

Una de mis amigas creó su espacio psíquico personal en un departamento urbano con un biombo de los años treinta decorado con flores que compró en un mercadillo.

Detrás del biombo colocó una pequeña mesa y una silla junto a una soleada ventana para retirarse allí y meditar o escribir.

¿Que no tienes sitio donde colocar un biombo, una mesa y una silla? Entonces instala una estantería para libros. Lo importante es que sea para tu uso exclusivo y personal: un espacio psíquico que te recuerde la necesidad de atender tus pulsiones artísticas, un lugar que te anime a reivindicar tu creatividad.

Sarah Ban Breathnach