31 DE MAYO

Un juego de niños: dar un toque de fantasía e ingenio a lo que nos rodea

Oh, que placer llegar a una casa y sentir la chispa que dice que vas a pasártelo bien.

Mark Hampton

Muchas mujeres se toman la decoración muy en serio. Sin embargo, los hogares que mejor expresan el auténtico estilo de sus dueñas suelen estar decorados con un toque festivo. Poseen esa chispa de buen humor que te dice que los buenos ratos forman parte de la historia personal de este hogar. 

«Me gusta que las casas sean acogedoras, cómodas y personales. Que no estén desordenadas sino llenas de objetos y juguetes interesantes y de tantas bromas como sea capaz de resistir», confiesa Candice Bergen.

No se trata tanto de comunicar nuestro sentido del humor mediante gags visuales en cuanto expresarlo a través del sutil encanto de lo inesperado mediante la fantasía y el ingenio.

Desde la cursi colección de recuerdos de las cataratas del Niágara de una familia, expuesta en el aparador del comedor, hasta otro divertido surtido de saleros y pimenteros, distribuidos juguetonamente en las estanterías de su soleada cocina, el espíritu de espontaneidad pueda dar un aire de diversión a toda una casa.

El fantástico mundo de la casa de Mary Engelbreit —al igual que sus encantadores diseños e ilustraciones, que aparecen hoy en día en todo tipo de elementos decorativos, desde felicitaciones hasta papel pintado—es un mundo hacia el que muchas de nosotras nos sentimos atraídas instintivamente.

La afectuosa mezcla de Mary entre la acogedora nostalgia y el ingenio de la ironía es a la vez conmovedoramente familiar y encantadoramente novedosa. Una fuente constante de su inspiración son los libros de cuentos clásicos que pertenecieron a su madre y a su abuela. 

En casa de Mary, su estilo de decoración personal incluye una exuberante alquimia de estampados brillantes y coloridos mezclados con cenefas de cuadros blancos y negros y las cerezas de color rojo fuerte dan en las barandillas de la escalera, los muebles y el suelo. En la chimenea del salón ha pintado su filosofía de vida y de la decoración: «Sé cálida por dentro y por fuera».

La época dorada de la infancia plasmada en las ilustraciones de antaño también puede ser un rico archivo de inspiración decorativa para ti.

Una forma de empezar es recorrer librerías de segunda mano en busca de literatura infantil escrita desees finales del siglo XIX hasta la década de 1950. Algunos de mis ilustradores favoritos que incorporan encantadores detalles decorativos en su obra incluyen a Jessie Willcox Smith, Eloise Wilkin, Margaret Tarant, Harriet Bennett y Sarah Stiwell. Al volver a visitar tus primeras influencias decorativas, tal vez despiertes de nuevo al deseo largamente olvidado de oír el suave tic tac de un reloj de pie o te inspires para construiste un asiento junto a la ventana para tus retiros en los días lluviosos, retapizar un escabel de mercadillo con un tejido de primera calidad, cubrir la mesa de tu cocina con un mantel estampado con frutas, o poner un fleco a una cortina.

«No significa nada de nada, si no tiene esa gracia», nos recuerda Duke Ellington, se trate de música o de nuestros hogares. 

Hoy, anima tus ideas decorativas con un toque juguetón inspirado en las habitaciones de eterno encanto que te hablaron en el pasado.