22 DE MAYO

El hogar con el que siempre has soñado

Si me pidieran que nombrara la principal función de la casa, diría: la casa ampara tus entonaciones.

Gaston Bachelard

¿Has visto alguna vez divertido y encantador clásico de cine de 1948 Los Blanding ya tiene casa protagonizado por Cary Grant y Myrna Loy? Este delicioso y aleccionador relato trata de un próspero ejecutivo publicitario de Nueva York y de su familia, que viven en un diminuto piso de ciudad y sueñan con construirse un hogar en una zona residencial de las afueras. Se embarcan en una cara aventura para construir la casa perfecta en Connecticut. Día a día, la modesta casa va creciendo, y lo mismo ocurre con el importe de las facturas. En una epopeya que todo aquel que se haya comprado una casa conoce con pelos y señales. Pero al final de las tribulaciones, el sueño de los Blanding se hace realidad, a pesar de tener los nervios destrozados y la cuenta bancaria en números rojos. Espero que fueran felices para siempre jamás; la casa les quedó maravillosa.

Se tarda literalmente años en alumbrar un sueño, sea una familia, una carrera profesional, un hogar ó un estilo de vida. Los sueños también tienen un precio. Un antiguo proverbio lo expresa así: «Toma lo que quieras, dice el buen Dios, pero dispone a pagar por ello»

Los sueños entrañan dinero, sudor, frustración, lágrimas, valor, elecciones, perseverancia y una paciencia extraordinaria. Pero para alumbrar un sueño hace falta una cosa mas. Amor. Sólo el amor puede transformar un puñado de individuos necesitados y egocéntricos en una familia unida y amorosa, una pasión en un medio de vida, una simple morada en un hogar que expresa perfectamente tu autenticidad.

Incluso cuando no se tiene en cuenta el dinero, el amor y el tiempo siguen siendo necesarios para convertir una casa en un hogar.

Samuel Clemens se trasladó a la casa de sus sueños con su querida esposa Livy y sus tres hijas en 1874. Era una imponente mansión gótico-victoriana del siglo XIX construida con ladrillo rojo y ubicada en Hartford, Connecticut. Durante los siguientes treinta y cinco años, el señor Clemens se dedicó en cuerpo y alma a decorarla y reformarla, y derrochó tanto dinero en ella que si pasión lo llevó a la bancarrota. (Una situación que resolvió escribiendo  libros como Mark Twain) 

Debido al gran amor que él y su familia profesaban a su hogar, “éste tenía corazón y alma y ojos para ver; y consentimientos y solicitudes y profundas simpatías; era nuestro, y nosotros nos habíamos confiado a él y vivíamos en su gracia y en la paz de sus bendiciones. Nunca regresábamos casa después de haber estado ausentes sin que su rostro se iluminara y nos hablara para darnos una elocuente bienvenida; y nosotros no podíamos entrar sin conmovernos”.

¿Hay alguna mujer que no desee vivir en un hogar que acoja, alimente, sustente e inspire? Sin embargo, muchas de nosotras pensamos que eso sólo será posible cuando dispongamos de dinero para trasladarnos a algún otro lugar. 

Está claro que aquí no puede ocurrir. Me refiero a que, ¡mira este sitio! Pero adoptemos otra perspectiva, “Yo habito en la posibilidad”, confió Emily Dickinson. Nosotras también podemos hacerlo. No mires los problemas. Busca las posibilidades. No importa dónde vivas en este momento. Puedes habitar en un remolque, un departamento o una casa. Tal vez incluso estés alojada en un hotel. Quizás no sea el hogar con el que siempre has soñado, pero sí ampara tus sueños. Esos sueños pueden transformarlo en el hogar que anhelas. El amor sabe pintar, reformar, coser, barnizar, plantar y construir aún sin presupuesto, tenemos que aprender los secretos sobre decoración que encierra el amor.

Pero antes de tomar un martillo, un pincel o un anuncio de venta de una casa, necesitamos sumirnos en la ensoñación. Pasear por las diversas habitaciones donde comemos, dormimos y vivimos. Alabar las paredes, el techo, las ventanas y los cimientos. Da las gracias mientras haces la limpieza y pones en orden el hogar que posees. Descubre que el hogar con el que siempre has soñado habita dentro de ti. 

Debes encontrarlo hoy en el santuario secreto de tu corazón para poder franquear el umbral del mañana.

Sarah Ban Breathnach