16 DE MAYO

Deshacerse de lo que no es útil o bello

No tengas nada en casa que no sepas que es útil  ni creas que es bello.

WILLIAM MORRIS

En la Inglaterra de los años ochenta, un soplo de aire fresco invadió los mal ventilados salones victorianos cuando el poeta, artesano y diseñador William Morris fundó el influyente movimiento de Arts and Crafts. Morris y sus asociados hicieron una campaña contra los muebles y accesorios decorativos baratos y de ínfima calidad que se producían industrialmente y se acumulaban en los hogares de clase media con un afán desmedido.

En particular, Morris instaba a los victorianos a liberarse de lo feo, inútil e incómodo en favor de un mobiliario sencillo y honesto. El poeta irlandés W. B. Yeats definió la exhortación de Morris para lograr una comunicación ascética de la belleza y funcionalidad en el hogar como «la anhelada liberación de las artes decorativas»

En el camino del encanto de la vida simple, nuestra auténtica liberación decorativa hace acto de presencia cuando empezamos a apreciar y a poner en practica la regla de Morris — desprendernos de todo lo que no creamos que sea bello ó útil— a medida que restauramos el orden en nuestro hogar y simplificamos nuestra vida.

Empieza esta semana con papel y lápiz. Merodea meditativamente por las habitaciones de tu casa. Deja que los espíritus divinos de la simplicidad, el orden, la armonía y la belleza te acompañen. Mira realmente a tu alrededor —los muebles y la decoración—. Da las gracias por tu hogar tal y como es hoy. Luego empieza el interrogatorio, pregunta a cada una de tus pertenencias; ¿eres bella?¿Útil? ¿Te ha llegado la hora? No cabe duda de que te toparás con algún objeto que no será ni bello ni útil pero tendrá connotaciones sentimentales. Crea una nueva categoría (lo siento, Sr Morris) en tu lista de limpieza. Pero sé moderada. ¿Cala realmente hondo en tu corazón? ¿Llorarías por su desaparición?. Sé franca. Nadie va a ser partícipe de este ejercicio salvo tu yo auténtico y él está intentando decirte algo. Escucha. (Si el objeto cala hondo en el corazón de sus dueños llévaselos a su habitación). Anota toda esta información. Concédete siempre tiempo para pensar sobre el papel antes de actuar.

El siguiente paso del proceso consiste en comprometerse por escrito en tu calendario a hacer una habitación al mes. En el día señalado, planea dedicar unas cuantas horas (como hiciste cuando arrancaste las malas hierbas de tu ropero, ¿recuerdas?). Asegúrate de disponer de muchas cajas. Luego comienza la selección: si no es bello, útil ni tiene un valor sentimental, adiós. 

Un montón es para los objetos que entregaremos a los establecimientos benéficos — objetos como el jarrón con ninfas de la tatarabuela Gladys o el juego japonés de sake que te regalaron el día de tu boda y detestaste nada más verlo— . El otro montón es para los objetos en perfecto estado de anteriores encaprichamientos que ya no te aceleran el pulso. Este montón podrían ser futuros regalos.

Según una antigua ley metafísica, si deseamos más abundancia en nuestra vida, primero debemos crear un vacío para poder recibir el bien que buscamos.

¿Cómo puede entrar más bien en nuestra vida si no nos queda espacio en él? La forma de crear el vacío es dando lo que ya no necesitamos ni deseamos pero puede serle útil a los demás.

Todas cambiamos al hacernos mayores (ésa es la prueba de que nos estamos haciendo mayores). Entre los cambios, se incluye nuestro estilo personal.

Si ya no te gustan tus tazones de cereales Fiesta y ahora quieres coleccionar Blue Willow, o si la vajilla de Limoges que te dejó tu abuela no encaja muy bien que digamos en tu informal estilo rústico de recibir a las visitas, regálalos. 

Obsequiar a una amiga que te ha invitado a su casa con pan de plátano casero en una bandeja que a ti nunca te gustó del todo pero que ella siempre ha admirado, es un sencillo placer maravillosamente abundante.

Decidir simplificar nuestra vida y poner en orden nuestro hogar destinando los objetos que ya no amamos a nuevas y más felices encarnaciones con personas que los apreciarán genuinamente, es la forma de abrirnos para recibir una abundancia que encajará perfectamente con nosotras.

Sarah Ban Breathnach