27 DE ABRIL

Alarga la mano y toca a alguien

Oh mundo invisible, nosotros te vemos, oh mundo intangible, nosotros te tocamos, oh mundo incognoscible, nosotros te conocemos.

FRANCIS THOMPSON

El tacto es el primer sentido físico que experimentamos cuando manos desconocidas nos sacan del oscuro reino del alma, para introducirnos en la luz fría y desagradable de la tierra. Después de la seguridad y el calor del vientre materno, el aire frío ataca nuestro cuerpecito frágil y desnudo hasta que encontramos consuelo en los brazos de nuestra madre y el sentido del tacto guía nuestros primeros momentos conscientes. Para muchas personas, el tacto también es el último sentido que se experimenta al abandonar el mundo…la presión de la mano de un ser querido. 

La vista, el olfato, el oído y el gusto se han ido antes que nosotros. 

Una buena amiga mía, madre soltera de dos chicos y mujer muy trabajadora, se permite con regularidad un masaje facial y corporal de aromaterapia. En el presupuesto de gastos mensuales incluye dicho masaje y lo considera medicina preventiva que su seguro de enfermedades no cubre, pero que es importantísima para su serenidad y su bienestar físico, y confesaba, que casi nunca ha estado enferma y dispone de cantidades de energía enormes necesaria para la vida  ocupada y agotada que lleva. 

Me recomendó que probase con los masajes, y me hizo éste regalo de cumpleaños hace ya varios años. He aquí cómo se produjo mi conversión en «sensuista» (alguien que se deleita en las experiencias sensoriales, que no es lo mismo que «sensualista», es decir, una persona que muestra un interés excesivo por el placer físico).

Se aísla a la mujer sometida a un gran estrés en una tranquila sala de masaje durante una hora, luego se despiertan sus sentidos físicos con el aroma de aceites esenciales, se acarician hipnóticamente su cara y cuerpo, mientras los bellos compases de música suave se escucha de fondo,  y por último el sabor refrescante del agua mineral y limón en la boca una vez concluida la sesión de masaje sublime.

Mi primer masaje fue una manera hipnótica de encontrar el paso del tiempo, cuando hubo terminado, experimenté tal sensación de paz, gozo y relajación, que fue como si hubiera tenido una experiencia trascendental.

Durante los ochenta, una popular campaña publicitaria de AT&T nos instaba a «alargar la mano y tocar a alguien».

Vuelve a experimentar hoy esta sensación física poderosa, que mejora la vida y a la que con mucha frecuencia no hacemos caso. Abraza a tus hijos, acaríciales el pelo, acúnalos en tus brazos (aunque ya sean mayorcitos y se muevan mucho), besa a tu pareja, acaricia a tus animales, experimenta el roce de diferentes tejidos sobre tu piel. Disfruta de un baño caliente, perfumado y sensual, y luego duerme desnuda en sábanas de algodón perfumadas.

Piensa en la posibilidad de permitirte un masaje terapéutico, ya sea corporal o facial. ¡No te sientas culpable! piensa en el masaje del mismo modo que pensarías en una limpieza bucal, o comprarte unos anteojos nuevos para ver mejor. Se trata de gastos que se hacen de vez en cuando pero que son necesarios para tu bienestar físico.

El poeta inglés William Wordsworth escribió «Parecía una cosa incapaz de sentir, el roce de los años terrenales». 

Deleitémonos con el sentido del tacto para convertirnos en mujeres que abracen con pasión nuestra porción de años terrenales.

Sarah Ban Breathnach