24 DE MARZO

El saboteador oculto: cuando te sientes triste

No es sencillo hacer caso a tu propio corazón. Tampoco lo es averiguar quién eres. Hace falta mucho valor y trabajar muy duro, para llegar a saber quién eres y qué quieres. 

SUE BENDER

Después del propio cuidado, hacer caso a los susurros de nuestro corazón es probablemente la tarea más dura que podamos intentar. 

Hay días en que el camino del encanto de la vida simple se nos presenta con naturalidad. Te das cuenta de que todo cuanto tienes es aquello que realmente necesitas. Parece como si tuvieras demasiados deseos sin colmar, demasiados sueños aplazados, te sientes cansada de esperar a que los cambios internos se manifiesten externamente.

Cuando llegan esos días oscuros necesitamos recordar que, si bien un saboteador oculto (la depresión) está trabajando temporalmente para hacer que descarrile el tren que empuja hacia adelante, cada día nos ofrece un regalo sólo con que sepamos buscarlo. A veces estamos tristes por una razón muy evidente: una pérdida irreparable, o preocupaciones de dinero, o de salud. 

En otras ocasiones no sabemos por qué nos sentimos tan mal,  lo cual hace que nos sintamos todavía peor. Puede haber un millón de razones distintas, el agotamiento, el clima, las hormonas, una gripe que asoma o simplemente como una parte del proceso de transformación personal.

Desearía poder decirte que el desarrollo espiritual y creativo es un proceso suave, predecible y sin dolor. «Todas las mejores transformaciones van acompañadas de dolor. Por eso lo son», nos asegura Fay Weldon.

El desarrollo personal también se produce con espasmos: tres pasos hacia adelante, dos hacia atrás, y luego una gran meseta en la que parece como si nada ocurriera. Pero es importante comprender que este período letárgico suele preceder siempre a un estallido en el crecimiento. Por desgracia, durante el período letárgico a menudo nos sentimos deprimidas y decidimos renunciar.

Es en días como estos cuando apenas sientes ánimos para vestirte y salir a la calle. Tu aspecto es horrible, pero te tiene sin cuidado. No recuerdas si te duchaste el día anterior o la última vez que lavaste tu cabello. Las voces de los niños resultan insistentes y la tuya chirriante. Has perdido la paciencia.

La vida se te presenta desoladora, sin el brillo de ninguna promesa. Para descubrir quién eres en realidad, hace falta un esfuerzo superior al que esperabas, y ahora ya no estas muy segura de si tan siquiera te interesa averiguarlo.

Cuando las nubes oscuras se posan sobre ti, ¿qué puedes hacer, aparte de aguantar y capear el temporal?. Te quedan dos opciones. Una, es sencillamente rendirte, dejar de poner resistencia. Ya que estas triste, canta boleros. Pero, antes de llegar a eso, busca compasión y a continuación, llora a gusto. Sal temprano del trabajo, echa un sueñecito y procura consolarte durmiendo. Una gratificación sin culpas, es algo que debes permitirte sólo por razones médicas, como por ejemplo un buen helado. Pero no te lo tomes de pie delante de la heladera. Siéntate, cómete lentamente con placer. Si aún te ves sin fuerzas, prepara un menú atractivo para la cena de esta noche. Si no, prepara algo sencillo como una sopa. Ve una película de esas que hacen llorar. Acuesta temprano a los niños. Date un buen baño. Saquea tu cajón de los remedios. Acurrúcate entre sábanas. Encuentra cinco cosas por las cuales estar agradecida. Apaga la luz.

La alternativa al consuelo de la tristeza consiste en cambiar de estilo. Busca compasión. Llama a una buena amiga y habla con ella, pon agua a hervir y llena una tetera. Lávate la cara, arregla tu cabello, píntate los labios, perfúmate y sonríe frente al espejo y da una vuelta a la manzana a fin de cambiar de aire. Si estás en tu trabajo, limpia tu escritorio, organiza tus papeles, prométete flores frescas cada día.

Independientemente de cual sea el camino que elijas, en veinticuatro horas el día se habrá terminado. Mañana será mejor. Pero, si no lo fuera, y tampoco el siguiente ni el otro, entonces debes saber que no pasa nada si no pides ayuda a tus amistades, a un psicoterapeuta, a un médico o a tu energía suprema.

A todos nos llegan esos días oscuros, sin embargo, los días desalentadores traen oportunidades de oro cuando aprendemos a ser amables con nosotras mismas.

Sarah Ban Breathnach