23 DE MARZO

Siempre debes ser una excelente versión de ti misma

Siempre debes ser una excelente versión de ti misma, no barata de otra persona.

JUDY GARLAND

Yo habría sido una pésima Judy Garland, pero he sido una Sarah Ban Breathnach bastante buena. He necesitado casi toda mi vida para llegar a ésta conclusión, pero desde que lo averigüé ya no he vuelto a ser la misma mujer. Tampoco tu lo serás en cuanto esta verdad se abra paso en tu corazón.

Observa que, tanto si somos conscientes de ello como si no, el mundo nos programa constantemente para que seamos otras mujeres en lugar de nosotras mismas. Se supone que debemos parecernos a Cindy Crawford, actuar como Marta Steward y saber decorar como Alexandra Stoddard. Con esta incisiva esquizofrenia social, no es de extrañar que muchas mujeres se hallen terriblemente desconcertadas con respecto al tema de la autenticidad.

Según el diccionario Webster’s ser auténtico es lo opuesto a «ficticio, falso o imitación». Ser auténtico significa ser «genuino, verdadero, sin falsedad,  siendo exactamente lo que se asegura». Lo único que podemos asegurar que somos verdaderamente es nosotras mismas. Sin embargo, lo mejor que hay en nosotras ya es bastante, incluso cuando tenemos un mal día. 

Conozco una mujer que es una importante ejecutiva de cuentas en una agencia de publicidad de New York. No sé de nadie en este mundo que sea tan creativa, lucida, realizada y divertida, pero hay días en que no se la ve así. 

Se educó en un hogar donde siempre se ponía nota al comportamiento, y a consecuencia de eso siempre ha sido muy dura consigo misma. Su calificación personal de aprobado, probablemente sería un sobresaliente para los demás.

Todos somos excesivamente duras respecto a nosotras mismas. No sólo queremos ser otras personas, sino que queremos ser la versión perfecta de ellas.

Ahora deja que te hable de otra mujer que conozco. Cuando le publicaron su primer libro (y sus amigos íntimos pueden dar fe), actuó como si estuviera loca de atar. En vez de felicitarse por haber creado un libro tan hermoso después de varios años de esfuerzo, estuvo a punto de lanzarse al acantilado porque en una frase había utilizado un tiempo verbal que no le correspondía. En lugar de celebrar su éxito, se quitó la alegría.

Ahora, gracias a Dios, ha comprendido que estaba en un error. ¿Sabías que las mujeres amish añaden deliberadamente a cada colcha un trozo de tela que no encaja, a fin de recordar que solo el Espíritu pude crear la perfección?.

También nosotras necesitamos recordarlo. Tan solo debiéramos esforzarnos por ser una versión excelente de nosotras mismas, y hacer cuanto podamos, siempre será bastante.

Sarah Ban Breathnach