20 DE MARZO

Belleza interior y encanto exterior

¿No les encanta cuando alguna mujer increíblemente hermosa como Linda Evans o Cindy Crawford nos dice que el secreto de la auténtica belleza está en encontrar la propia luz interior? Y lo dicen en serio. Sin embargo, yo he hecho lo mismo que éstas mujeres para encontrar mi propia luz interior y, si bien es cierto que me siento mas feliz, todavía no he conseguido tener su aspecto…

MARIANNE WILLIAMSON

No todas podemos tener el aspecto de Linda o Cindy, pero cada cual puede mejorar su apariencia. La sencillez tiene su importancia en la pulsación de la nota adecuada de yo. Esto sucede de manera natural cuando empezamos a pensar en cómo potenciar lo mejor de nuestra apariencia, nuestro aspecto más auténtico.

Poco a poco aprendemos que el enfoque de «cuanto menos mejor» es tan válido para el maquillaje y el modo de vestir como para decorar nuestra casa.

Irónicamente, este deseo de potenciar lo mejor de nuestra apariencia surge después de que nos hayamos dedicado a nuestro trabajo interior. A medida que nos internamos en busca del desarrollo espiritual, empezamos a brotar hacia el exterior. El tiempo dedicado a la meditación nos proporciona una mayor serenidad y se refleja en nuestro rostro.

Y aprender a querernos exactamente tal como somos nos motiva para seguir adelante, ya sea en busca de una alimentación más saludable o para encontrar el ejercicio adecuado para hacer régimen. Es posible que empecemos a maquillarnos con mayor asiduidad y a preocuparnos por nuestro atuendo incluso cuando salgamos sólo al mercado. Éstos son los cambios sutiles que provocan un hondo impacto en la menera de sentirnos con relación a nosotras mismas.

¿Por qué razón el hecho de mejorar nuestra belleza interior produce ese encanto hacia el exterior? Tal vez porque ambos están estrechamente relacionados. Un axioma gnóstico enseña: «Tal como es el interior, lo es el exterior».

Las mujeres que desarrollan todo su potencial cautivan al Creador con su luminosidad.

Marianne Williamson nos habla de que el proceso de la transformación personal, ya sea en el estilo de vida como en la apariencia, «es el auténtico resultado del crecimiento espiritual».