18 DE MARZO

Despertar a la bella durmiente

Nosotras somos la heroína de nuestra propia historia. 

MARY MCCARTHY

En cada mujer yace una bella durmiente a la espera de que la despierte el amor, pues lleva tanto  tiempo postrada que necesita que la despierten con extrema suavidad. Sin embargo, en vez de aguardar a que en la puerta del palacio aparezca un príncipe encantador, es mejor que recurras a los poderes mágicos de tu yo auténtico para romper cualquier encantamiento que te impida ver tu propio esplendor.

Permíteme que te cuente una historia sobre una hermosa niña que conocí cuando era joven. Hubo una vez un tiempo en que en nuestra ciudad había una huelga de basureros. Durante semanas, la basura se fue apilando delante de las pulcras casitas de las afuera. Un día, el fotógrafo del periódico estacionó delante de una de esas casas y preguntó si había niños ahí, pues quería retratarlos al lado de un montón de basura a fin de resaltar la cantidad acumulada.

La niña apareció tímidamente detrás de su madre cuando esta acudió a la puerta, de modo que el fotógrafo la seleccionó y la colocó delante de la basura para la fotografía. Cuando ésta se publicó en el periódico, algunos niños de la escuela insultaron a la niña llamándola «montón de basura».

A fin de superar esta pública humillación, la niña decidió no hacer caso de su propia belleza durante mucho tiempo. Sentarse sobre un montón de basura era lo mismo que pincharse los dedos con el huso de hilar y caer en un sueño profundo.

«A veces es difícil distinguir nuestra mala suerte de la buena, y a veces lleva muchos años. La mayoría hemos derramado lágrimas sobre alguien o sobre algo, cuando, de haber entendido mejor la situación habríamos celebrado nuestra buena fortuna», nos recuerda la escritora Merle Shain.

Si aquella niña no se hubiera pinchado el dedo, ¿se habría retirado cada tarde en su cama en busca del consuelo del mundo de los libros? Y cuando creció, ¿habría estudiado teatro para aprender los secretos de la simulación, habría viajado a Londres y París para escribir sobre moda, a fin de aprender como vestir elegantemente?

Creo que no, y debería estar convencida de ello.

¿Cuál fue tu huso, hubo un momento en que te pinchaste y caíste en un profundo sueño? ¿Ó simplemente te fuiste aislando poco a poco?

Ha llegado el momento de despertar, bella durmiente. Tu creatividad, imaginación y auténtico sentido de la elegancia son superiores a cualquier hechizo, por muy potente que éste sea.

«Una nunca puede cambiar el pasado, sólo la presión de este ejerce en ti, y si bien nada en tu vida es reversible, sin embargo, tu puedes darle la vuelta», nos asegura Merle Shain.