19 DE FEBRERO

Encuentro con el arqueólogo auténtico

No podemos encender a voluntad el fuego que reside en nuestro interior.  El espíritu sopla con fuerza, y nuestra alma permanece envuelta en el misterio.

MATTHEW ARNOLD

Al igual que el explorador interior que  busca aventuras en parajes desconocidos, el arqueólogo auténtico sabe desenterrar fragmentos de recuerdos que yacen sepultados en la tierra fértil del subconsciente.

Los arqueólogos saben «interpretar» artefactos del mismo modo que un detective interpreta las pistas que halla. El motivo por el que pretendemos despertar el auténtico arqueólogo, es para que excave en tu interior.

«Cómo recordamos, qué recordamos y por qué lo recordamos configuran el mapa más personal de nuestra personalidad», nos recuerda la escritora Christina Baldwin.

Hoy, dedícate a recordar, dispónte a realizar una poco fatigosa pero auténtica excavación que te ayudará a descubrir el misterio en el que se halla envuelta tu alma.

Aunque quizás no lo sepas, has vivido  numerosas vidas, y cada una de ellas ha dejado una señal indeleble en tu alma. No me refiero a la reencarnación, sino a la forma episódica en que evoluciona nuestra vida: la infancia, la adolescencia, el instituto o los primeros años de carrera, el matrimonio, la maternidad, quizás la circunstancia de ser madre soltera, la viudez, etcétera.

Cada etapa de nuestra vida está jalonada por risas y lágrimas. Pero lo más importante es que desarrollamos unas preferencias personales, cada experiencia vital deja una capa de recuerdos, como un depósito de sedimentos: las cosas que hemos amado y los momentos de alegría que recordamos revelan unos retazos de nuestro yo auténtico.

Algunas mujeres se resisten a evocar el pasado porque temen desenterrar recuerdos dolorosos, pero al igual que cada enfermedad nos proporciona un regalo si sabemos buscarlo, cada recuerdo doloroso nos aporta paz. 

No hay nada que temer. El pasado solo pide que lo recordemos…