18 DE FEBRERO

La vida durante un safari

El corazón es un cazador solitario,  que caza en una colina solitaria. 

FIONA MACLEOD

El invierno es la estación seca en Africa, la época de los safaris. Podemos extraer varias lecciones de las estaciones secas en la vida, y de la vida durante un safari.

«Una podía esperar muchas cosas de Dios por las noches, cuando las fogatas ardían frente a la tienda de campaña -escribió Beryl Markham sobre la vida durante un safarí-. Cuando te sentabas a charlar con los demás estas sola, y ellos también… Lo que dices solo lo perciben tus oídos, y lo que piensas solo te importa a ti. El mundo esta allí y tu estas aquí, y esos son los únicos polos, las únicas realidades. Hablas, ¿pero quién te escucha? Escuchas, ¿pero quién habla?»

Un safari del yo y del espíritu suele ser una aventura solitaria. Pero en el fondo sabemos que no estamos solas. Es reconfortante saber que esa sensación de soledad es necesaria a fin de encontrarnos con el misterio, y que el misterio forma parte integrante de un safari.

Todos los días la selva nos obliga a luchar para sobrevivir y al mismo tiempo,  nos hace comprender lo maravilloso que es contemplar cómo el sol se pone y sale todos los días. Durante un safari vives cada día plenamente porque es lo único que está garantizado, una lección que deberíamos aplicar a nuestra vida cotidiana.

Hoy, disponte a experimentar numerosas emociones mientras te hallas sentada frente a la fogata que arde en tu corazón. Alguien te escucha, alguien te está hablando, animándote a dar el siguiente paso para abrazar el misterio de la selva que yace en tu interior.

Ten la seguridad de que veras renacer tus esperanzas. Tus oraciones tendrán respuestas. La estación seca de la vida no dura para siempre. Las lluvias de tu primavera interna no tardarán en presentarse de nuevo cuando más lo necesites.