15 DE FEBRERO

Conocer al explorador interior

Solo existe un viaje, el que emprendes al interior de ti mismo. 

RAINER MARIA RILKE

«Yo ansiaba trasponer la puerta del jardín, seguir el camino que discurría frente a él y partir hacia lo desconocido», escribió Alexandra David-Neel en 1923, recordando su viaje al Himalaya en busca de la verdad espiritual y aventuras. 

La exploradora parisiense, que antiguamente había sido actriz, se vistió como un peregrino para dirigirse al corazón del Tíbet, la ciudad cerrada y sagrada de Lhasa. Era la primera vez que una mujer occidental contemplaba su rostro.

Mientras transporto en mi furgoneta a mis hijos y a los de los vecinos desde la escuela al campo de fútbol para que entrenen, me pregunto cómo consigue una mujer moderna satisfacer sus deseos de recorrer el mundo.

¿Cómo compagina el sueño de visitar el templo de la reina egipcia Hatshepsut, cerca de la antigua ciudad de Tebas, con sus deberes domésticos y profesionales?

Si tu también ansías contemplar unos paisajes mas allá de tu jardín, haz lo que yo hago para mantener viva la chispa de la aventura: viaja a tu interior para conocer a tu exploradora auténtica.

¿Hacia dónde se dirige? Si pudieras viajar a cualquier lugar del mundo con todos los gastos a cero costo para ti, disponiendo de una niñera que cuidara tus hijos, ¿adónde irías? ¿Por qué? ¿Con quién partirías? 

Si, se trata de una fantasía de primera clase. Para inspirar tu creativa visualización pásate por la librería y hojea unas guías de viaje. Recorre con tus dedos los distintos lugares que éstas te proponen. Lee las biografías de exploradoras célebres. Infórmate sobre sus hazañas y retén los datos en tu subconsciente.

A continuación, haz una excursión creativa a una agencia de viajes y tráete folletos informativos, cuando te pregunten la fecha de viaje, responde que aún no has decidido. Nadie tiene por qué saber que viajas sentada en el sillón de tu casa, dando alas a tu imaginación, considerando la exploración como una metáfora personal.

Quizás te preguntes por qué. Pues porque, tal como observa astutamente Alice Walker, cada día vamos aprendiendo que «el país más remoto e inexplorado reside en nuestro interior», nosotras somos nuestro continente negro, nuestra frontera salvaje.

En nuestro viaje hacia la autenticidad nos aguardan muchas maravillas por descubrir…