11 DE FEBRERO

La divina insatisfacción: aprender a vivir según tus propias luces

A veces, cuando sufrimos un gran dolor o nos sentimos angustiados, recibimos el consuelo de la gracia divina… En esos momentos, una ola de luz irrumpe en nuestras tinieblas y creemos oír una voz que dice: «Eres aceptado.»

PAUL JOHANNES TILLICH

Cuando nos conectamos a la «electricidad espiritual» a la que se refiere Julia Cameron en su estupendo libro The Artist´s Way: a Espiritual Path to Higher Creativity, ¿Qué es lo que debemos esperar? ¿Más energía e inspiración, unas sorprendentes y deliciosas coincidencias, la facultad de alcanzar unas metas con gracia y dignidad? Desde luego. Al menos, ésa ha sido mi experiencia.

Pero lo que quizás no esperas -y puede entorpecer tus progresos- es la profunda insatisfacción que experimentarás cuando ese poder no esté presente, cuando te sientas perdida, a oscuras porque has olvidado pulsar el interruptor. He comprobado que la única forma de activar la electricidad espiritual es pedirlo.

La insatisfacción que experimentas cuando el interruptor está desconectado se manifiesta de varias maneras. De pronto no te gusta ninguna de las habitaciones de tu casa. Te arrepientes de los errores cometidos en materia de decoración. Tu ropa no te gusta o crees que ya no te sienta bien. Te aburre cocinar. Estás cansada de abrir el armario ropero de la entrada para ponerte un pañuelo en la cabeza ates de salir. Pero lo que es peor, esa embriagadora sensación de optimismo que sentiste al empezar a incorporar la gratitud ha tu vida cotidiana ha dado paso a una profunda insatisfacción. Empiezas a pensar que el camino del encanto de la vida simple quizás funcione para ciertas mujeres, pero no para ti. No te desmoralices. Tal como dice Dame Cicely Verónica Wedgwood, la historiadora inglesa: «La insatisfacción y el desorden son signos de energía y esperanza, no de desespero.»

Lo que te ocurre forma parte del proceso. Yo lo llamo «la divina insatisfacción». Constituye el grano de arena en la ostra antes de que se forme la perla. Esta segunda y creativa oportunidad nos permitirá convertirnos en lo que deseamos ser. Cuando al fin logremos reivindicar nuestra propia vida y arrebatar nuestro futuro de manos de la Providencia. Cuando aprendamos a transformar la paja en oro. Cuando comprendamos con gratitud que si conseguimos acceder a esa energía espiritual podemos vivir según nuestras propias luces.

Pide ser conectada a esa energía. Hoy mismo.