9 DE FEBRERO

Un nuevo lienzo cada 24 horas

¡Otro hecho real! ¡No estoy muerta! Todavía puedo invocar una parte de mi alma y plasmarla en colores, en una imagen que perdurará eternamente.

KERI HULME

Antes de que una pintora comience una nueva obra, debe realizar una serie de preparativos. Probablemente ha hecho un boceto de la escena que trata de plasmar. Mezcla sus pigmentos para obtener los colores que desea. También prepara el lienzo con una capa de fijador para que los colores se adhieran. Todo ello requiere tiempo. Por supuesto, cuando contemplamos la obra terminada no vemos los preparativos. Sólo percibimos la totalidad de la visión de su autora. Y tal como comentó en cierta ocasión la artista Helen Frankenthaler: «Un cuadro hermoso, que te atrae, da la impresión de haber sido pintado de un trazo. No me gusta advertir la huella de una pincelada o unas gotas de pintura.»

Todas las artes requieren una fase de preparación. La vida también queremos vivirla auténticamente. Cada veinticuatro horas debemos preparar el lienzo, dispuestas a plasmar nuestra visión. Calmarnos a través de la meditación, sacar tiempo para soñar y expresarnos mediante nuestro diálogo cotidiano y nuestro diario de descubrimientos ilustrado, tomar consciencia de nuestros deseos, concentrarnos en completar una tarea antes de acometer otra, ésas son las medidas previas que debemos tomar a fin de sentirnos satisfechas.

Nuestros preparativos no serán en vano. Cuando sentimos que formamos parte del caudal de la vida, saboreando el momento, las pinceladas no se ven. Hoy, realiza tus preparativos interiores con calma mientras te dispones a plasmar una parte de tu alma sobre el lienzo.